Nuevas miradas sobre el desarrollo sostenible

El desarrollo sostenible es una propuesta que ha nacido a finales de los años ochenta para responder a la necesidad de equilibrar el objetivo del desarrollo económico y la reducción de la pobreza con las limitaciones naturales y la calidad de vida. Más de 20 años después, algunos dicen que el paradigma del desarrollo sostenible ya no es útil, pues se enfoca en los desafíos coyunturales cuando los vigentes e ignorados serían los desafíos estructurales. Pese a la afirmación de que el desarrollo sostenible enfrenta limitaciones, Avina lo reafirma como el norte de su misión, aunque con realismo y pleno reconocimiento de sus retos. Sencillamente, no ha emergido una alternativa igualmente movilizadora que ofrezca un mejor marco para tomar decisiones y priorizar acciones.

Originalmente una orientación ética y una respuesta abstracta a desafíos coyunturales, el desarrollo sostenible tendrá que ser convertido ahora en un marco de referencia práctico para el diseño de políticas públicas y la definición de las reglas de juego del mercado y de superación de deficiencias estructurales. Hay evidencias de que esto ya empieza a ocurrir.

 

En el plano de la sostenibilidad global, las agendas de cambio climático ganan terreno en la orientación de las políticas nacionales y municipales. En el plano de los países, frente a la ausencia de acciones de gobierno o normativa específica, comienza a observarse la determinación de los poderes judiciales para exigir la intervención de los gobiernos en aquellos ejes vinculados a la sustentabilidad ambiental y social. En ciertas ciudades o provincias se han establecido metas y mecanismos de reducción de emisiones, políticas de energía limpia e incentivos al consumo responsable.

 

Esta tendencia de incorporar el desarrollo sostenible a los espacios de decisión también se verifica en el mercado, donde el concepto de responsabilidad empresarial comienza a ceder su lugar al de sustentabilidad, materializado en nuevas direcciones y gerencias dentro de las estructuras de las compañías. Las empresas que piensan en el largo plazo se dan cuenta que para sobrevivir tendrán que lidiar con cuestiones de cambio climático y la integración de valores sociales y ambientales al mercado.

 

Aunque cada sector tenga sus propias responsabilidades en esa agenda, por su naturaleza el desarrollo sostenible depende en gran medida de la habilidad de la sociedad civil, el empresariado y los gobiernos para dialogar, colaborar e implementar agendas de acción en forma conjunta. Aunque se busquen soluciones ganar-ganar, la realidad a corto plazo es que hay intereses privados poderosos en cada sector que se oponen a cambios que se interpretan como perjudiciales. Habrá que encontrar formas de transparentar estos intereses y negociar democráticamente los cambios que beneficien a la sociedad como un todo y a las generaciones futuras.

 

Avina entiende que puede emprender el desafío de avanzar en el desarrollo sostenible, aportando en:

 

 

Referencias
Fuentes primarias: investigaciones, entrevistas y ensayos realizados por Fundación Avina

Algunas fuentes secundarias consultadas: