Este año, tanto el presidente saliente del Consejo Directivo de Avina como el presidente entrante tenemos el placer de presentar el Informe Anual 2012 de Avina. En los últimos años, nuestra organización ha compartido algunas impresiones acerca del mundo, de Latinoamérica y de Avina desde la perspectiva del directorio a través del mensaje del presidente. Este año continuamos con esta tradición, aunque la transición de un presidente a otro nos ha permitido evaluar estas impresiones de manera conjunta. Cuando comenzamos a dialogar acerca del año que fue y el que comienza, un concepto nos pareció particularmente apropiado para dar inicio a este mensaje: no hay manera de volver a los ciclos “usuales” del pasado. ¡Bienvenidos a “la nueva normalidad”!

 

E l 2012 se fue sin dejar atisbo de duda de que la variabilidad e incertidumbre serán una constante en el futuro cercano. Donde quiera que uno mire, lo que alguna vez fue tierra firme ahora muestra indicios de ceder bajo el peso de la realidad. Europa tambaleó frente al precipicio de una crisis de deuda soberana, con el futuro del euro en juego, mientras que Estados Unidos estuvo al borde de un abismo fiscal creado por ellos mismos. En tanto, la economía china retrocedió y creció “sólo” 7,8%, lo que desalentó la perspectiva de una recuperación económica mundial. En nuestra propia región, el motor expansivo de Brasil comenzó a fallar (aunque afortunadamente con cifras récord de empleo), mientras que Chile, Perú y Panamá aceleraron a fondo y la economía de México volvió a la vida. Y ante esto, los comercios y los hogares, al igual que los Gobiernos, se esforzaron por tratar de comprender lo que estaba pasando.


A nivel político, el terreno fue incierto. China cambió de líderes, pero no de dirección. Estados Unidos retuvo al mismo líder que proclamó que impulsaría el cambio. La revuelta popular del 2011 en Túnez, Egipto y Libia continuó provocando conmoción al sur y al este, aún cuando aquellos nuevos Gobiernos pasaron apuros para restablecer el orden. En Latinoamérica, el PRI regresó al poder en México y Fernando Lugo fue destituido mediante un juicio político en Paraguay. En Argentina, el barco de la presidenta navegó por aguas turbulentas y con señales de descontento entre pasajeros ansiosos, mientras las cacerolas sonaban en cubierta.


Para Avina, este contexto global incierto fue el trasfondo de nuestro proceso de planificación para los próximos cinco años, lo que nos ha permitido intentar darle algún sentido a todo esto. Y entre estas contradicciones, destacan algunas tendencias.


Una de ellas es que los países “emergentes” del mundo son cada vez más influyentes. Cerca del 75% del crecimiento económico mundial provino de estas economías. Esa tendencia continuará. Aunque habría evitado el colapso económico, Europa tardará muchos años en salir a flote. Japón sigue luchando para evitar la deflación. Aunque Estados Unidos evite una recesión autoinfligida en los próximos años, sólo le queda esperar perspectivas de leve expansión, y en la mayoría de los casos vinculadas a la fuerza de los mercados emergentes. Al mismo tiempo, economías pujantes como Nigeria, México, Turquía y las Filipinas indican que las denominadas naciones BRIC (Brasil, Rusia, India y China) no son los únicos mercados emergentes que ameritan atención.


Otra tendencia es que la democracia se está propagando, pero también se diversifica y a veces se muestra totalmente distinta, alimentada por cambios en las tecnologías de la comunicación y una creciente interconexión. Incluso las democracias establecidas de Occidente suelen parecer disfuncionales, mientras gobiernos radicales o híbridos alcanzan el poder a través de la vía democrática y son reelectos por el voto popular. Desde los incidentes en la plaza Tahrir en Egipto, los dictadores del mundo han sido advertidos de que deben buscar el respaldo popular o enfrentar el caos. China también tendrá que encontrar el camino hacia la democracia (tal como halló el libre mercado) debido a una flamante y considerable clase media que pronto podría empezar a exigir transparencia y voz en la toma de decisiones. Incluso Birmania comienza a convertirse finalmente en una sociedad más libre. En nuestra propia región, el único país no democrático seguramente deberá dar pasos similares o caminar hacia la marginación e irrelevancia. El gobierno representativo avanza, con todas sus desestabilizadoras e impredecibles consecuencias.


Adicionalmente, el desafío del cambio climático se está volviendo muy difícil de abordar a nivel internacional. Nadie argumentará que la Conferencia Río+20 tuvo el éxito innovador que todos esperaban. No hubo un gran consenso, como en 1992, ni se generó un nuevo espíritu de colaboración internacional en torno a los desafíos compartidos, pero los informes acerca de los efectos del cambio climático no dejaron lugar a dudas de que el mundo avanza conforme a las peores proyecciones científicas y hacia los mismos escenarios nefastos que se intentaron prevenir con los primeros esfuerzos conjuntos. Los nueve años más calurosos que se hayan registrado en la historia ocurrieron a partir del 2000. En el 2012, las condiciones climáticas impredeciblemente extremas fueron la norma, lo que incluyó tormentas cada vez más intensas, sequías e inundaciones. Los glaciares y hielos marinos continuaron derritiéndose a niveles sin precedentes. En enero del 2013, los habitantes de Beijing habían recibido la orden de permanecer puertas adentro ya que una nube tóxica cubría el norte de China. No obstante, no se han log rado firmar los acuerdos internacionales necesarios para alterar la ecuación.


Por último, los indicadores de calidad de vida muestran una mejora rápida en todo el mundo, hasta en las regiones con el subdesarrollo más persistente. El mundo se encamina a cumplir el Objetivo de Desarrollo del Milenio de recortar la pobreza extrema y el hambre a la mitad para el 2015, y ya ha alcanzado la meta de acceso a agua potable. Claramente estos son indicios alentadores, pero al mismo tiempo hay amplia evidencia de que la desigualdad también crece a ritmo acelerado y hay muy pocos ejemplos de crecimiento económico sin recurrir a un incremento de las emisiones de CO₂ y sin reducción de recursos naturales. Aunque las economías emergentes se expanden, crean riqueza y disminuyen la pobreza, al mismo tiempo aumentan la desigualdad y el consumo de recursos naturales. Los límites naturales del crecimiento y los efectos negativos de la concentración de la riqueza representan una doble amenaza para el progreso social vigente.


Para Avina estas tendencias ponen el foco en una región como Latinoamérica, que debería innovar y tomar el liderazgo. Nuestra región tiene riqueza de recursos naturales, fuertes perspectivas económicas, un perfil demográfico prometedor y compromiso democrático. También tiene, como región, una de las huellas ambientales más livianas en relación con la producción económica y los indicadores de calidad de vida. Avina, una organización dedicada al desarrollo sostenible de Latinoamérica, cree en el potencial de la región para proceder de forma acertada. A medida que los países emergentes adquieren una mayor influencia, Latinoamérica podría producir ejemplos positivos en un mundo que busca soluciones. Sin embargo, si ha de cumplir con todo su potencial, Latinoamérica tendrá que afrontar una serie de desafíos de enormes proporciones. Nuestro plan estratégico para los próximos cinco años se enfoca en varios de estos retos, como la creación de bienes y servicios al alcance de todos, la transformación de la economía a través de la proliferación de negocios sostenibles, e instituciones más fuertes dotadas de mejores políticas a través de la acción ciudadana. En cada una de nuestras estrategias priorizaremos estos objetivos.


En este Informe Anual 2012 presentamos los pilares de la estrategia institucional de Avina para los próximos cinco años. Nuestra intención es poder compartir año a año en este espacio el avance que logramos para marcar la diferencia en Latinoamérica; cambios concretos, que benefician a las personas. Así es como medimos el éxito, la contribución de Avina y sus aliados para lograr un cambio determinante, y estamos complacidos de presentar algunos ejemplos muy alentadores de los éxitos obtenidos junto a nuestros aliados en el 2012.


Por ejemplo, en la lucha por reducir la deforestación hay avances concretos. En la selva amazónica ecuatoriana, el pueblo Kichwa de Sarayaku ganó un juicio en la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra una compañía responsable de destruir bosques sin consultar a la comunidad, y el Gobierno de Ecuador anunció una modificación de la política para evitar que algo así vuelva a ocurrir. En la Amazonía brasileña, algunos municipios forestales como Alta Floresta lograron ser retirados de la lista gubernamental de los peores deforestadores gracias a una iniciativa combinada del Gobierno local, el sector privado y organizaciones de la sociedad civil. Y en la región trinacional sudamericana del Gran Chaco, los Gobiernos provinciales adoptaron técnicas de vigilancia satelital en conjunto con organizaciones ciudadanas medioambientales para controlar el retiro ilícito de vegetación nativa.


Avina también continúa respaldando y participando en una red regional de ciudades sostenibles que están cambiando el funcionamiento de la política en ciudades de toda Latinoamérica. Ciudades como Córdoba, en Argentina, y Belo Horizonte, en Brasil, modificaron sus ordenanzas municipales para exigir que los alcaldes comuniquen e informen sobre las metas tangibles de sus mandatos, que pueden ser seguidos de cerca por la ciudadanía. En Brasil, 191 alcaldes electos (que representan a más de 60 millones de ciudadanos) adoptaron una serie común de indicadores para monitorear el progreso en relación con la calidad de vida y sostenibilidad urbana. Del mismo modo, en Brasil distintos grupos ciudadanos se unieron para presionar a los Gobiernos de las ciudades que serán sede del Mundial 2014 de fútbol para que se comprometan públicamente a ser inclusivos, transparentes y cumplir con las prioridades comunitarias.


Un tercer ejemplo es que el Gobierno de Chile anunció por primera vez un plan y una política nacional de energía a largo plazo, que es el resultado de varios años de debate público y consultas. Cuando Avina comenzó en el 2007 a colaborar con grupos ciudadanos en Chile para mejorar la política nacional de energía existía muy poco debate sobre el tema en el país. Avina apoyó la creación de un proceso de diálogo con múltiples partes interesadas para entablar conversaciones con el Gobierno, las compañías energéticas, universidades y grupos de la sociedad civil. En el 2010, Avina fue uno de los coorganizadores de un debate nacional televisado donde los candidatos presidenciales compararon y contrastaron los distintos escenarios propuestos para el futuro de la energía en Chile, lo cual generó un nivel sin precedentes de diálogo público. En el 2012, nos deleitamos con el anuncio de una estrategia nacional por parte del Gobierno chileno, que incorporó muchos elementos que brotaron de este proceso interactivo.


Todos estos avances responden a desafíos complejos que involucraron a múltiples sectores, organizaciones, intereses y países. La receta de la transformación varía en cada caso, pero invariablemente depende de la colaboración de un grupo diverso de actores en torno a un propósito común en un ambiente dinámico. Al anticipar los próximos cinco años y más allá, queda claro que aquellas instituciones que saben cómo fomentar la colaboración y adaptarse al cambio serán las que prosperen en los años futuros. En Avina estamos invirtiendo constantemente en esa capacidad, mientras continuamos trabajando con nuestros aliados para hallar las oportunidades de lograr cambios positivos que beneficien a las generaciones futuras de Latinoamérica y el resto del mundo. Hay mucho trabajo por delante, pero contamos con buenos aliados.


Queremos concluir agradeciendo a los miembros del Consejo Directivo de Avina por su compromiso y aporte. También agradecemos la labor de VIVA Trust, nuestro aliado estratégico, y a muchas otras organizaciones que han contribuido de manera significativa a nuestras actividades en el 2012.  Nos mostramos agradecidos con nuestro fundador,  Stephan Schmidheiny, cuya visión de que Avina sea un “emprendimiento de aprendizaje continuo” nos sigue guiando. Queremos felicitar especialmente, y ofrecer nuestro apoyo al nuevo director ejecutivo de Avina, Gabriel Baracatt. El Consejo Directivo espera grandes cosas de él y del resto del equipo de Avina en su implementación del plan para los próximos cinco años. Por último, queremos agradecer a todas las personas que trabajan para un futuro mejor a lo largo de este gran continente. A Avina le complace poder dedicar su equipo y sus recursos a la visión que compartimos con nuestros socios y aliados de una Latinoamérica más sostenible y equitativa.

 
Atentamente,


Brizio Biondi-Morra (Presidente saliente del Consejo Directivo)

Sean McKaughan (Presidente entrante del Consejo Directivo)

Foto: Leo Barizzoni

Brizio Biondi-Morra y
Sean McKaughan

 

A medida que los países emergentes adquieren una mayor influencia, Latinoamérica podría producir ejemplos positivos en un mundo que busca soluciones.