En los últimos cinco siglos, y más notablemente en el los últimos 50 años, la humanidad ha avanzado de manera impresionante en sus niveles de bienestar. No cabe duda de que, a pesar del crecimiento demográfico, la proporción de la población que vive en la pobreza se ha reducido. A pesar de esto, en años recientes el continuo crecimiento económico y sus externalidades ambientales se han distribuido de manera desigual, lo que ha resultado en enormes brechas en ingreso y en bienestar entre naciones desarrolladas y emergentes y aun dentro de cada nación.

 

El crecimiento económico por sí solo no basta para resolver esta situación. Se requiere que las naciones y su desarrollo sean también social y ambientalmente sostenibles. El contexto de hoy impone severos retos a la sostenibilidad, como son la inequidad prevalente, el cambio climático, la escasez relativa de recursos, la migración, la seguridad alimentaria, y la crisis económica y fiscal.

 

Información para decidir y cambiar

 

El Índice de Progreso Social busca ofrecer una visión clara del nivel de bienestar en
cada nación y no el esfuerzo que se hace para lograrlo.

Para lidiar con estos retos se requiere mejor información en todos los campos. En tiempos recientes, a nivel internacional se han hecho importantes esfuerzos por proveer información más útil y precisa para enfrentarlos. Hoy existen muchas nuevas medidas e índices internacionales, que buscan ayudar a enfocar la atención de los líderes y formuladores de políticas sobre los temas que deben ser atendidos con prioridad. La misma Fundación Avina ha sido parte de esfuerzos anteriores por promover el acceso a mejor información en temas como la competitividad económica, el desempeño ambiental y la responsabilidad social en América Latina.


Pero, ¿tenemos todas las medidas que necesitamos para satisfacer las necesidades de la sociedad? Amartya Sen, galardonado con el premio Nobel de Economía en 1998 y uno de los forjadores del Índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas, ha dicho que es indispensable contar con información más precisa para que los tomadores de decisiones puedan discriminar entre las muchas opciones de inversión que enfrentan.

 

Social Progress Imperative

 

De izquierda a derecha: del Social Progress Imperative, Jonathan Talbot,
director de Comunicaciones; Sally Osberg, directora (y presidente de
Skoll Foundation); Roberto Artavia, vicepresidente (y presidente de VIVA
Trust); Brizio Biondi-Morra, presidente (y miembro del Consejo Directivo
de Avina), y director ejecutivo Michel Green, durante una reunión del
Social Progress Imperative en Costa Rica en marzo del 2013.


Es por esta razón que Fundación Avina, junto a Skoll Foundation y el Banco Compartamos de México, generaron una alianza con el Instituto de Estrategia y Competitividad de Harvard, la empresa Cisco Systems y otros líderes y organizaciones, con el objetivo de dar nacimiento al Social Progress Imperative, un proyecto global cuyo concepto inicial fue propuesto en Dubai en el 2009 por Matthew Bishop, de The Economist, en el contexto del Consejo sobre Filantropía Corporativa e Inversión Social del Foro Económico Mundial.


El objetivo de esta iniciativa es proveer de información desagregada sobre el bienestar humano a los forjadores de políticas, organismos internacionales de desarrollo, organizaciones filantrópicas, organizaciones de sociedad civil y la academia para que puedan enfocar sus inversiones en aquellas áreas que más contribuirán a mejorar el bienestar en cada nación y región del mundo.

 

En el 2012, el Social Progress Imperative se consolidó como organización independiente y hoy se dispone a presentar al mundo un proceso basado en un nuevo índice de progreso social y en la articulación de redes regionales y nacionales que aseguren que la información generada llegue a las audiencias objetivo y se utilice para la toma de decisiones de inversión y política.


Índice de Progreso Social

El Índice de Progreso Social del Social Progress Imperative es una medida desagregada del bienestar en tres niveles: la satisfacción de las necesidades básicas para la supervivencia digna; el despliegue de instrumentos eficaces de movilidad social, y la disponibilidad de oportunidades para consolidar un estilo de vida.


El Índice de Progreso Social se diferencia de otros índices en que solo mide indicadores de desempeño y no medidas de esfuerzo, pues lo que busca es ofrecer una visión clara del nivel de bienestar en cada nación y no el esfuerzo que se hace para lograrlo.


El Social Progress Imperative por su parte, complementa el Índice con un proceso por medio del cual se difunde la información producida por éste en cada país para que afecte la toma de decisiones a nivel de quienes formulan políticas o estrategias para aumentar el bienestar y la equidad en cada nación. Es este proceso, sustentado en redes de líderes, académicos y medios en cada nación, lo que diferencia la eficacia del Social Progress Imperative para mover el desempeño social en las naciones y en el mundo.


Social Progress Imperative en el 2013

Para el 2013, los hitos fundamentales del Social Progress Imperative serán:

 

  1. Su consolidación como organización independiente, con un Consejo de Administración y un Consejo Asesor de alcance y clase mundial.
  2. Su consolidación financiera, al asegurar los recursos necesarios para los primeros tres años de trabajo.
  3. La presentación pública del Índice de Progreso Social para 50 naciones en el Skoll World Forum en abril del 2013.
  4. El despliegue del Índice de Progreso Social y su proceso de articulación de redes de influencia en diez naciones, seis de ellas de América Latina, para realizar un proyecto piloto del despliegue eficaz del Índice como instrumento de medición y planificación en instituciones públicas y privadas.