Foto: Matías Recart

La forma de colaborar de Avina ha transitado un camino de evolución en estas casi dos décadas de su existencia y se resume en tres etapas:


Liderazgo 

En sus primeros años, Avina descubrió el poder del liderazgo individual en los procesos de cambio social. Al igual que los emprendedores empresariales que lanzan innovaciones en el mercado, detrás de los grandes avances sociales y ambientales también hay personas que asumen el liderazgo, motivan y movilizan a otros con su visión, y dedican su vida a mejorar las condiciones para todos hacia el bien común. En esta etapa, Avina identificaba a estos líderes de la sociedad civil y del sector privado y formaba alianzas con estas personas para apoyar sus proyectos de cambio. Avina aprendió que el liderazgo es crítico para el cambio, pero no es suficiente. Necesita de un buen equipo, una institución sólida y sistemas de apoyo personal y profesional. Tiene que cultivar a otros líderes. Para crear un cambio de escala, un líder necesita formar alianzas y unir sus esfuerzos con otros. Tiene que intercambiar y compartir con la diversidad y expandir sus horizontes.

Redes 

En su segunda etapa, Avina comenzó a enfatizar los vínculos entre líderes, los espacios de construcción de confianza y lo que llamamos “capital social”. El capital social es el tramado de relaciones de confianza que reduce el costo de transacción y rápidamente desemboca en acción o colaboración. Avina apoyó actividades de intercambio entre diferentes sectores y regiones, entre líderes de diferentes países, entre organizaciones de causas diversas. La fertilización cruzada llevó a la creación de una serie de nuevos grupos, nuevas redes y asociaciones; agilizó además la difusión de mejores prácticas y fortaleció coaliciones, redes y alianzas nuevas y antiguas. Avina aprendió que las redes y espacios de intercambio son vitales, que la creación de capital social es una apuesta eficiente para construir capacidad adaptativa en una sociedad, y que la calidad de los vínculos impacta la calidad de los cambios. Pero los intercambios y redes no son suficientes para crear condiciones para el cambio en escala. El cambio exige condiciones propicias, una oportunidad que se abre, un punto de inflexión que aparece y una visión de cambio y agenda de acción compartida. Sin embargo, cuando se identifica una oportunidad de impacto, la construcción de capital social alrededor de esta oportunidad puede generar un proceso colaborativo de gran potencial.


Proceso colaborativo 

En la actualidad, Avina incorpora plenamente los elementos y aprendizajes de las etapas anteriores. Avina sigue trabajando con líderes y reconoce su papel clave en los procesos de cambio. Avina también apoya a redes y construye capital social a través de las relaciones de confianza, pero enfoca estas actividades donde identifica oportunidades de impacto de escala relevante para toda la región. Son puntos de inflexión en los cuales su apoyo a líderes, intercambios y capital social puede alterar la balanza al generar procesos colaborativos concretos con agendas de acción concertada y una visión compartida. Construidos así, los procesos colaborativos pueden crear condiciones propicias a cambios sistémicos en comunidades, ciudades o hasta países. Estos procesos involucran una diversidad de actores, de diferentes sectores y puntos de vista que comparten una visión movilizadora de un futuro deseado que los lleva a colaborar. Los líderes y las redes son elementos críticos de estos procesos, pero también lo son otros actores, como representantes del gobierno, organizaciones internacionales, asociaciones cívicas tradicionales, empresas y asociaciones empresariales, y el sector académico, entre otros. Los resultados han sido prometedores y Avina seguirá aprendiendo y reinventándose para ser más efectiva en su contribución al desarrollo sostenible de América Latina.