Cerrar un ciclo constituye una gran oportunidad para revisar aprendizajes, logros y fracasos, pero en el marco de un proceso continuo de transformación social, lejos de convertirse en meta y celebración, significa en nuevo punto de partida y estímulos renovados para seguir adelante.

 

El quinquenio 2008-2012 fue vital en la historia de Fundación Avina, y podría definirse como la etapa de la consolidación de nuestro marco de actuación alrededor de los procesos colaborativos.  También sentó las bases para un nuevo rumbo institucional, planteado en tres grandes objetivos: contribuir al impacto en el desarrollo sostenible de América Latina con diez transformaciones de relevancia continental; fortalecer el capital social mediante un entramado robusto y solido de redes y alianzas, y crear las bases de un equipo transformador capaz de asumir los retos que nos propusiéramos, participando en la construcción de una visión común de impacto para la región y promoviendo la confianza a través del diálogo.


A partir del liderazgo y capacidad de nuestros aliados, acompañados por un equipo comprometido en agregar valor a sus iniciativas, pudimos contribuir a cambios relevantes.


Los logros alcanzados a lo largo de estos cinco años convierten en hechos concretos la visión de haber decidido enfocar los procesos colaborativos en la región. Las evidencias del terreno, como la recuperada dignidad de los recicladores, los emprendedores como forjadores de mercados inclusivos, las lógicas empresariales que fusionan inversión social con inversión económica, miles de adultos y niños de sectores vulnerables tomando agua potable, movimientos ambientalistas impulsando la creación de parques nacionales protegidos, convierten a América Latina en una usina de la transformación. Pero aún falta mucho.


Los logros alcanzados nos demuestran que es posible ir por más. Vemos una América Latina que pese a los esfuerzos de inclusión sigue siendo desigual, pues hemos crecido económicamente pero con limitado desarrollo social, y la mayoría de los PIB reflejan crecimiento pero en muchos casos sacrificando nuestro patrimonio natural. Es cierto que hay más latinoamericanos sumados a la clase media, pero frecuentemente es debido a un aumento del consumo y del endeudamiento en vez de más capacidad de ahorro o consolidación ascendente de la movilidad social. Vemos que aún se cae en la tentación de desarrollar programas y proyectos de infraestructura sin escuchar a las comunidades que habitan las zonas impactadas y sin visiones de sustentabilidad. Todo ello demuestra que el desafío es enorme por lo que resulta necesario en el próximo quinquenio consolidar a Avina como el espacio de referencia de la inversión social de riesgo que no se limita a financiar programas sino a generar oportunidades reales de transformación social.


Durante varios meses del 2012, mediante procesos participativos y con el aporte del equipo y el Consejo Directivo, trabajamos en un nuevo plan estratégico que se convirtiera en el elemento rector de nuestras actividades para el próximo quinquenio 2013-2017.


Un factor central consiste en entender el contexto latinoamericano y global y cómo ambos interactúan. Para citar solo un ejemplo, vemos con mucha preocupación el impacto creciente de  los mercados asiáticos que demandan una gran cantidad de nuestros recursos naturales. Esta demanda es tan fuerte que no hay agenda de desarrollo sostenible en los países que sea capaz de ordenar el proceso. Son innumerables y penosos los casos de conflictos socioambientales que se viven por esta tendencia. El desafío entonces se centra en definir cómo avanzar hacia una economía que agregue valor y que sea capaz de  garantizar crecimiento sostenible, inclusivo y equitativo, impidiendo que la ecuación del crecimiento se reduzca a la destrucción y exportación de patrimonio.


En el proceso de planificación estratégica hemos decidido también refinar la misión y hemos realizado ajustes en nuestra forma de operar para esta etapa, que la denominamos Profundización del Impacto. Pretendemos seguir incidiendo e innovando para aportar a los dos grandes desafíos que se le presentan a la región: superar la desigualdad generando bienes públicos para la inclusión y la equidad; y retar el predominio del crecimiento y la acumulación perversa con ejemplos exitosos de una nueva economía que produzca prosperidad de forma sostenible.


Tomemos el ejemplo de la economía. Si hasta no hace mucho se hablaba de las décadas perdidas, trabajemos para que las presentes y futuras generaciones puedan referirse a los quinquenios ganados. Asimismo consideramos que los negocios y la innovación tecnológica pueden contribuir a la solución de problemas socio ambientales y pueden también beneficiar a la gente en la base de la pirámide económica. Por ello estaremos construyendo alianzas con innovadores donde nuestra fundación tendrá un rol de “traductor” entre el mundo de la empresa y de la tecnología con las comunidades en la base de la pirámide para mutuo beneficio.


Nuestra razón de ser continuará siendo las alianzas para el desarrollo sostenible que establecemos con referentes y líderes sociales, gubernamentales  y empresariales, con organizaciones, redes, coaliciones, empresas y movimientos sociales a través de las cuales agregamos nuestro valor. Al mismo tiempo, nos comprometemos con otras fundaciones, entidades de cooperación internacional y filántropos individuales para coinvertir y alinear nuestro apoyo para maximizar la  transformación en las oportunidades de impacto que acompañamos.


El 2012 fue un año de cambios relevantes que ha puesto a prueba la capacidad adaptativa de la institución, al entender los cambios del entorno y tener la visión de renovar su propuesta de agregación de valor en la sociedad latinoamericana. Hemos reforzado la base que nos permitirá comenzar a implementar nuestro plan quinquenal en el 2013. Con la colaboración de nuestros aliados y nuestro equipo, no tengo duda de que realizaremos nuestros objetivos comunes a beneficio de América Latina.
Me gustaría concluir reconociendo y agradeciendo al equipo humano de la institución, ya que todo el avance del 2012 fue posible gracias a su compromiso y entrega.


A nombre de todo el equipo quiero felicitar a Sean McKaughan, quien en enero ha asumido el rol de presidente del Consejo Directivo. Tenemos el privilegio de contar con su experiencia, compromiso y visión para juntos continuar expandiendo la capacidad y relevancia de nuestra organización.
Asimismo agradezco  a nuestros socios y aliados con los cuales compartimos valores y una visión que nos moviliza: un futuro sostenible para América Latina. Con seguridad, al leer este informe verán con ejemplos que tenemos juntos la capacidad de lograrlo.


Finalmente quiero compartir con ustedes que, después de 12 años de trabajo en nuestra institución, al asumir este nuevo reto como director ejecutivo siento en  mi sangre la alegría y en mi corazón el desafío con humildad y pasión de continuar aportando en la construcción de un futuro distinto y prometedor para nuestra América Latina. Avina es desafío y compromiso, día a día con la vida y con el futuro de este continente. Uno es capaz de asumir semejante desafío sólo cuando está seguro de que existe un gran compromiso por el futuro de nuestra región, un aporte relevante que realizar y un equipo de compañeras y compañeros que están dispuestos a entregarse a la causa común.


Gabriel Baracatt
Director Ejecutivo

Foto: Teresita Chavarría

Gabriel Baracatt

 

A partir del liderazgo y capacidad de nuestros aliados, acompañados por un equipo comprometido en agregar valor a sus iniciativas, pudimos contribuir a cambios relevantes.